Desarrollo de competencias digitales de estudiantes universitarios en contextos informales de aprendizaje

1. Introducción y Contexto

El desarrollo de las competencias digitales se ha convertido en un elemento fundamental para la formación de los estudiantes universitarios, debido a la creciente presencia de las tecnologías digitales en los ámbitos académico, laboral y social. En este contexto, el artículo “Desarrollo de competencias digitales de estudiantes universitarios en contextos informales de aprendizaje”, elaborado por Karen S. López-Gil y María Luisa Sevillano García, analiza la manera en que los estudiantes universitarios desarrollan competencias digitales fuera de los espacios formales de educación.

La investigación fue desarrollada en una institución de educación superior de Cali, Colombia, con una población de 212 estudiantes de primer semestre, pertenecientes a seis carreras de una facultad de ingenierías. Los participantes tenían entre 16 y 19 años, y el 72 % eran hombres y el 28 % mujeres. El estudio empleó un enfoque mixto, combinando una fase cuantitativa, basada en un cuestionario en línea, y una fase cualitativa, desarrollada mediante dos grupos de discusión con 17 estudiantes.

El análisis se estructuró a partir de cinco áreas de competencia digital propuestas por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF): información y alfabetización informacional; comunicación y colaboración; creación de contenidos digitales; seguridad; y resolución de problemas. El objetivo principal fue identificar cómo los estudiantes desarrollan estas competencias mediante experiencias autónomas, el uso de Internet, las redes sociales, los dispositivos electrónicos, los tutoriales y la interacción con otras personas.

El contexto de la investigación resulta especialmente relevante porque cuestiona la idea de que los estudiantes jóvenes, por el simple hecho de haber crecido rodeados de tecnología, poseen automáticamente un alto nivel de competencia digital. Los resultados muestran que el uso frecuente de dispositivos y plataformas digitales no implica necesariamente un dominio avanzado de todas las dimensiones de la competencia digital. Por el contrario, existen diferencias importantes entre las habilidades que los estudiantes desarrollan espontáneamente y aquellas que requieren una formación más estructurada.


2. Análisis de Datos e Indicadores

2.1. Acceso y uso de dispositivos tecnológicos

Los resultados muestran un alto nivel de acceso a dispositivos digitales entre los estudiantes participantes. El 85 % contaba con teléfono inteligente, el 80 % con computador de escritorio, el 76 % con computador portátil, el 50 % con tableta o iPad y el 8 % con lectores electrónicos. Además, todos los participantes tenían acceso a Internet mediante diferentes modalidades: el 100 % utilizaba redes públicas, el 81 % redes privadas, el 55 % planes de datos y el 9 % Internet móvil.

Estos datos evidencian una alta disponibilidad tecnológica. Sin embargo, es importante diferenciar entre acceso a la tecnología, frecuencia de uso y desarrollo efectivo de competencias digitales. El principal uso de los dispositivos correspondía a la comunicación, con un 96 %, seguido del entretenimiento, con 92 %. El acceso a información en la web representó el 75 %, mientras que el uso con fines de aprendizaje alcanzó el 68 %.

Este resultado permite identificar una primera tendencia: aunque la tecnología está ampliamente incorporada en la vida cotidiana de los estudiantes, su utilización está principalmente relacionada con la comunicación y el entretenimiento. Por lo tanto, existe una oportunidad para fortalecer la orientación hacia usos académicos, investigativos y productivos de las herramientas digitales.


2.2. Competencia de información y alfabetización informacional

En esta área, los estudiantes manifestaron una percepción avanzada en actividades como la navegación por Internet, la búsqueda de información, el filtrado inicial de contenidos y el almacenamiento de información. Sin embargo, la evaluación crítica de las fuentes presentó un nivel inferior, generalmente intermedio.

Este resultado es significativo porque evidencia una diferencia entre encontrar información y determinar si esa información es confiable y pertinente. Los estudiantes pueden utilizar motores de búsqueda y encontrar rápidamente numerosos resultados, pero tienen mayores dificultades para identificar información falsa, incorrecta o poco confiable.

Desde una perspectiva educativa, esta constituye una de las principales necesidades de formación. En el contexto universitario no es suficiente saber buscar información; también es necesario evaluar la autoridad de las fuentes, verificar la información, reconocer posibles sesgos y utilizar criterios académicos para seleccionar contenidos.


2.3. Comunicación y colaboración digital

La comunicación y la colaboración representan una de las áreas con mayor desarrollo. Los estudiantes se perciben con niveles avanzados en la interacción y el intercambio de información en entornos digitales. Sin embargo, se identifican debilidades en aspectos como la participación ciudadana digital, la colaboración académica y la gestión de la identidad digital.

Esto demuestra que la experiencia cotidiana en redes sociales fortalece las habilidades de interacción, pero no necesariamente desarrolla de manera automática una ciudadanía digital crítica y responsable. El estudiante puede comunicarse con facilidad mediante plataformas digitales, pero puede desconocer cómo gestionar estratégicamente su identidad, participar en procesos ciudadanos o colaborar en proyectos académicos utilizando herramientas digitales.

El inventario de aprendizajes informales confirma la importancia de esta dimensión. De las 1.136 respuestas obtenidas sobre habilidades aprendidas autónomamente, 287 correspondieron al área de comunicación y colaboración. Dentro de esta categoría se destacaron el manejo de redes sociales, con 92 respuestas; las comunidades de videojuegos, con 41; la expresión de opiniones políticas, con 41; y la contribución a causas sociales, con 26.

2.4. Creación de contenidos digitales

La creación de contenidos constituye otra de las áreas con mayor fortaleza. Los estudiantes manifestaron mayor dominio en la creación, edición y modificación de contenidos, especialmente relacionados con imágenes y contenidos gráficos.

En el inventario de aprendizajes informales, esta área concentró 372 respuestas, siendo la categoría con mayor número de registros. Las principales habilidades fueron la edición de imágenes, con 93 respuestas; la curación de contenidos, con 56; la creación de imágenes y memes, con 48; la programación, con 32; y la creación de videos y videotutoriales, también con 32 respuestas.

Estos datos muestran que los estudiantes desarrollan de manera autónoma importantes capacidades de producción digital. Sin embargo, el estudio también identifica limitaciones en la programación y en el respeto de los derechos de autor y las licencias de uso.

En consecuencia, existe una diferencia entre crear contenido digital y crear contenido digital de manera ética, legal y técnicamente avanzada. Esta diferencia debe ser considerada por las instituciones de educación superior, especialmente en un contexto donde la producción de contenidos digitales es cada vez más importante.


2.5. Seguridad digital

La seguridad aparece como una de las áreas con mayor necesidad de fortalecimiento. Los resultados muestran una distribución más equilibrada entre los niveles básico, intermedio y avanzado. Los estudiantes presentan mejores resultados en la protección de dispositivos y contenidos, pero existen mayores desafíos en aspectos relacionados con la privacidad, la protección de datos personales, la salud digital y el impacto ambiental de la tecnología.

En el inventario de aprendizajes informales se registraron 149 respuestas relacionadas con seguridad. Las principales habilidades fueron el bloqueo de usuarios, con 36 respuestas; la protección de contenidos, con 28; los ajustes de privacidad, con 26; la instalación y uso de antivirus, con 24; y la comprobación de datos en Internet, con 19.

Aunque estas prácticas reflejan cierto nivel de conciencia sobre la seguridad, los resultados sugieren que los estudiantes requieren una formación más profunda en temas como la gestión de datos personales, la privacidad digital, la prevención de riesgos en línea y el uso responsable de la tecnología.


2.6. Resolución de problemas digitales

La resolución de problemas presenta un comportamiento heterogéneo. Los estudiantes se consideran competentes para resolver problemas relacionados con herramientas básicas y de uso cotidiano. Sin embargo, su autopercepción disminuye cuando deben utilizar herramientas avanzadas o resolver situaciones que requieren innovación y creatividad tecnológica.

El inventario de aprendizajes informales registró 115 respuestas en esta área. Las principales habilidades fueron la compresión de documentos para su envío, con 28 respuestas; la resolución de dudas mediante foros, con 24; el cambio de formato de archivos, con 19; y el manejo de herramientas de Office, también con 19 respuestas.

Estos datos muestran que los estudiantes poseen habilidades funcionales para resolver problemas cotidianos, pero presentan mayores dificultades cuando deben enfrentarse a problemas tecnológicos complejos. Esto demuestra que la competencia digital no debe limitarse al manejo de herramientas conocidas, sino que también debe desarrollar la capacidad de analizar problemas, buscar soluciones, aprender nuevas tecnologías y utilizar la innovación digital.


2.7. Principales aprendizajes digitales desarrollados informalmente

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que los estudiantes desarrollan una gran cantidad de competencias digitales fuera de las instituciones educativas. La investigación recopiló 1.136 respuestas sobre habilidades aprendidas autónomamente y las clasificó en las cinco áreas de competencia digital.

La distribución fue la siguiente:

Área de competencia digitalNúmero de respuestas
Creación de contenidos digitales372
Comunicación y colaboración287
Información y alfabetización informacional213
Seguridad149
Resolución de problemas115
Total1.136

La distribución evidencia que los aprendizajes informales se concentran principalmente en la creación de contenidos digitales y la comunicación y colaboración. En contraste, la resolución de problemas y la seguridad presentan menor cantidad de aprendizajes reportados.

Esto permite identificar un patrón claro: los estudiantes tienden a desarrollar con mayor facilidad las competencias relacionadas con sus actividades cotidianas, sociales y recreativas. Por el contrario, las competencias que requieren mayor reflexión técnica, crítica o especializada necesitan una intervención educativa más intencional.


2.8. Estrategias de autoformación

La principal estrategia de aprendizaje autónomo identificada fue la búsqueda de información en Internet, tanto mediante textos como mediante videotutoriales. También se identificó la participación en comunidades digitales y, en menor medida, la realización de cursos en línea.

Este resultado demuestra que Internet funciona como un espacio de formación permanente. Los estudiantes utilizan tutoriales y recursos digitales para resolver problemas concretos, aprender el uso de programas y adquirir nuevas habilidades.

La preferencia por estos recursos se relaciona con su facilidad de acceso, la posibilidad de repetir los contenidos y la utilización de formatos visuales y audiovisuales. Esto representa una oportunidad para las instituciones educativas, que pueden incorporar estrategias de aprendizaje más flexibles, visuales, interactivas y orientadas a la resolución de problemas reales.


2.9. Uso de herramientas digitales para el aprendizaje

El buscador y el navegador fueron identificados como las herramientas más utilizadas, con un 96 % de los estudiantes. También se destacó el uso de traductores, con 59 %, y de aplicaciones móviles, con 55 %. Sin embargo, solamente el 41 % manifestó utilizar aplicaciones con propósitos de aprendizaje.

Este resultado evidencia una diferencia entre el uso general de las tecnologías y su utilización específicamente educativa. Los estudiantes tienen acceso a múltiples herramientas digitales, pero su potencial pedagógico no siempre es aprovechado.

Por ello, el papel de las instituciones educativas no debería centrarse únicamente en enseñar el uso técnico de herramientas, sino en orientar a los estudiantes sobre cómo seleccionar, integrar y utilizar estratégicamente los recursos digitales para aprender, investigar y resolver problemas.


2.10. Transferencia de las competencias informales al ámbito académico

Uno de los resultados más relevantes es que el 46 % de los estudiantes consideró pertinente y necesaria la articulación entre los conocimientos desarrollados en contextos formales e informales. Los estudiantes señalaron que esta integración podría aumentar la motivación y permitir que la universidad reconociera capacidades que ya habían desarrollado fuera del aula.

Sin embargo, también se evidenció una separación entre las prácticas digitales cotidianas y las actividades académicas. Esto significa que un estudiante puede dominar una red social, editar imágenes, utilizar herramientas digitales o resolver problemas tecnológicos en su vida diaria, pero no necesariamente aplicar esas habilidades en sus procesos académicos.

Este hallazgo representa una de las principales oportunidades de mejora. La universidad puede aprovechar las competencias que los estudiantes ya poseen y convertirlas en recursos para el aprendizaje. Por ejemplo, el manejo de redes sociales puede relacionarse con estrategias de comunicación académica; la edición de imágenes puede incorporarse a proyectos de comunicación científica; y el uso de comunidades digitales puede aprovecharse para el aprendizaje colaborativo.


3. Conclusiones

El estudio demuestra que los estudiantes universitarios desarrollan una parte importante de sus competencias digitales mediante experiencias informales y autónomas. Internet, las redes sociales, los dispositivos móviles, los videotutoriales, los foros y la interacción con otras personas constituyen espacios relevantes para la adquisición de conocimientos y habilidades digitales.

Uno de los principales hallazgos es que el desarrollo de la competencia digital es heterogéneo. Los estudiantes no poseen el mismo nivel en todas las áreas. Las mayores fortalezas se concentran en la comunicación, la interacción, la búsqueda de información y la creación de contenidos digitales, especialmente gráficos. En contraste, las principales necesidades se encuentran en la evaluación crítica de la información, la seguridad digital, la programación, la resolución de problemas avanzados, la innovación y la gestión de la identidad digital.

Los datos también permiten concluir que el hecho de que los estudiantes utilicen frecuentemente dispositivos tecnológicos no significa que sean competentes en todas las dimensiones digitales. La frecuencia de uso no garantiza una apropiación crítica, segura y creativa de la tecnología.

Asimismo, el estudio evidencia la importancia de conectar los aprendizajes formales e informales. Las competencias desarrolladas por los estudiantes fuera de la universidad pueden convertirse en recursos valiosos para el aprendizaje académico. Para lograrlo, es necesario que las instituciones educativas reconozcan estas habilidades y diseñen estrategias que permitan transferirlas a actividades académicas.

Desde la perspectiva de la educación superior, los resultados sugieren que la formación en competencias digitales debe superar el simple aprendizaje instrumental de herramientas. Es necesario promover una formación integral que incluya la búsqueda y evaluación crítica de información, la creación ética de contenidos, la seguridad digital, la ciudadanía digital, la resolución de problemas y la innovación tecnológica.

Finalmente, el estudio constituye un referente importante para el análisis de las competencias digitales en estudiantes universitarios en Colombia, particularmente porque fue desarrollado en Cali y evidencia que el desarrollo de estas competencias ocurre tanto dentro como fuera de los espacios institucionales. Sus resultados respaldan la necesidad de implementar estrategias educativas que articulen el aprendizaje formal con las experiencias digitales cotidianas de los estudiantes.

Referencias Bibliográficas

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