1. Introducción y Contexto
El estudio analiza las competencias digitales de 256 estudiantes universitarios de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. La investigación se desarrolló en un contexto marcado por la virtualización de la educación durante la pandemia de COVID-19, momento en el que las habilidades tecnológicas adquirieron una importancia fundamental para continuar con las actividades académicas [1].
A diferencia de un análisis centrado únicamente en cuánto utilizan los estudiantes la tecnología, el documento busca determinar qué capacidades explican sus competencias digitales. Para ello, se construyó un modelo de ecuaciones estructurales basado en cuatro aspectos: capacidad de información, capacidad de comunicación, capacidad tecnológica y capacidad de organización [1].
La investigación resulta relevante porque plantea que disponer de dispositivos y conexión a internet no significa necesariamente poseer competencias digitales suficientes. El verdadero valor está en la capacidad del estudiante para convertir la tecnología en una herramienta que facilite la búsqueda de información, la colaboración, la resolución de problemas y la organización de sus actividades académicas.
2. Análisis de Datos e Indicadores
Uno de los primeros resultados relevantes es el nivel de acceso tecnológico de los estudiantes. El 91,5 % cuenta con teléfono inteligente, mientras que el 94,4 % dispone de algún dispositivo electrónico en su hogar, como computador, portátil o tableta. Además, el 86 % tiene conexión fija a internet en casa. Estos datos muestran una disponibilidad tecnológica relativamente alta en la población analizada [1].
Sin embargo, el acceso no debe confundirse con competencia. El estudio evidencia que las habilidades digitales están relacionadas con diferentes dimensiones que funcionan de manera complementaria:
| Dimensión evaluada | Indicador principal |
|---|---|
| Información | Buscar, seleccionar, descargar y utilizar información |
| Comunicación | Intercambiar información y trabajar colaborativamente |
| Tecnología | Configurar, actualizar y solucionar problemas técnicos |
| Organización | Gestionar información, contactos, actividades y recursos digitales |
Un aspecto destacable es el uso de plataformas digitales para actividades académicas: el 50 % de los estudiantes las utiliza más de una vez al día, mientras que otro 15 % las utiliza una vez al día. Esto indica que las herramientas digitales ya forman parte habitual de la dinámica educativa de los estudiantes [1].
En la capacidad de comunicación, los indicadores con mayor peso fueron el envío y recepción de mensajes y archivos (0,87), la mejora de la presentación de documentos mediante tipografía e imágenes (0,86) y la construcción o corrección colaborativa de documentos (0,81). Esto evidencia que la competencia digital no se limita a comunicarse, sino que incorpora la capacidad de producir y modificar contenidos de forma colaborativa [1].
En cuanto a la capacidad de organización, el uso de medios de comunicación como correo electrónico y mensajes, junto con la consulta de información mediante dispositivos móviles, presentó una influencia importante. Estos recursos contribuyen a la productividad y permiten gestionar actividades académicas y cotidianas de manera más eficiente [1].
El modelo estadístico presentó resultados favorables de confiabilidad. Los valores del Alfa de Cronbach fueron superiores a 0,90 en los cuatro constructos, destacándose la capacidad tecnológica con 0,9434 y la capacidad de comunicación con 0,9206. Asimismo, los valores de AVE fueron superiores a 0,5, lo que respalda la validez convergente del modelo. El indicador RMSEA fue de 0,075 y el CFI de 0,948, resultados que indican un ajuste satisfactorio del modelo propuesto [1].
En conjunto, los indicadores muestran que las competencias digitales de los estudiantes se construyen desde una perspectiva integral. La capacidad tecnológica permite manejar los dispositivos y resolver dificultades; la información facilita encontrar y gestionar contenidos; la comunicación posibilita el trabajo colaborativo; y la organización permite transformar estos recursos en acciones concretas dentro del proceso académico.
Un hallazgo especialmente importante es que los estudiantes pueden presentar un alto nivel de acceso y uso tecnológico, pero todavía tener dificultades para realizar búsquedas académicas especializadas o evaluar críticamente la información. Por tanto, el reto no consiste solamente en aumentar la disponibilidad de tecnología, sino en fortalecer las habilidades que permiten utilizarla con propósito académico y formativo [1].
3. Conclusiones
El estudio demuestra que las competencias digitales de los estudiantes universitarios deben entenderse como un conjunto de capacidades relacionadas entre sí y no simplemente como la habilidad para manejar dispositivos electrónicos. La investigación identifica cuatro componentes fundamentales: información, comunicación, tecnología y organización, los cuales permiten al estudiante desenvolverse de manera más efectiva en ambientes educativos digitales [1].
Los resultados también permiten establecer una diferencia importante entre tener tecnología y saber aprovecharla. Aunque la mayoría de los estudiantes cuenta con dispositivos y acceso a internet, la formación digital debe orientarse a desarrollar habilidades de búsqueda y evaluación de información, comunicación colaborativa, resolución de problemas tecnológicos y organización del trabajo académico.
El modelo de ecuaciones estructurales utilizado presenta indicadores estadísticos sólidos, lo que respalda la pertinencia de los constructos empleados para analizar las competencias digitales. Esto convierte al estudio en una referencia útil para que las instituciones de educación superior puedan diagnosticar las capacidades tecnológicas de sus estudiantes y diseñar programas de alfabetización digital más ajustados a sus necesidades [1].
Finalmente, el principal aporte del estudio se encuentra en mostrar que la transformación digital de la educación superior requiere ir más allá de garantizar conectividad y dispositivos. Es necesario formar estudiantes capaces de buscar información de manera eficiente, comunicarse y colaborar en entornos digitales, solucionar problemas tecnológicos y organizar sus actividades académicas. Estas competencias adquieren especial relevancia en escenarios de educación virtual y constituyen una base importante para el desempeño académico y profesional futuro [1].